Síndrome patelofemoral: definición, síntomas, origen y tratamiento

El síndrome de dolor patelofemoral (SDPF), que se observa con frecuencia en adolescentes y atletas jóvenes, es una patología de la rodilla Complejo y multifactorial, dado que puede tener un impacto duradero en la motricidad y la movilidad del paciente, es fundamental considerar un diagnóstico preciso por parte de un profesional y un tratamiento adecuado. En este artículo, revisaremos los diversos síntomas de este tipo de síndrome, sus orígenes y las diferentes técnicas de diagnóstico y tratamiento que se utilizan actualmente en el manejo del SSP.

Síndrome patelofemoral: definición

Le síndrome patelofemoralEl síndrome de dolor patelofemoral (SDPF), también conocido como síndrome de dolor patelofemoral, se caracteriza por un dolor agudo en la articulación de la rodilla, especialmente en la articulación patelofemoral (entre el fémur y la rótula). Este tipo de síndrome representa entre el 25 % y el 40 %* de las lesiones de rodilla relacionadas con la actividad deportiva. Además, si no se trata, este síndrome puede provocar la degeneración del cartílago rotuliano (condromalacia) o incluso osteoartritis.

* Fuente: Witvrouw E, Callaghan MJ, Stefan JJ, et al. Dolor patelofemoral: Declaración de consenso del 3er retiro internacional de investigación sobre dolor patelofemoral celebrado en Vancouver, septiembre de 2013. Br J Sports Med 2014; 48:411-4.

¿Cuáles son las posibles causas del síndrome de dolor patelofemoral?

El síndrome de dolor patelofemoral (SDPF) puede tener diversos orígenes. Si bien puede ser causado por un traumatismo (accidente, etc.), también puede ser resultado de una combinación de diversos factores biomecánicos y musculares anormales, lo que puede provocar una desalineación rotuliana. 

Además, los científicos ya han identificado varios factores clave en el desarrollo del síndrome de dolor patelofemoral. Estos incluyen: 

  • mala postura;
  • falta de flexibilidad en los músculos de las piernas;
  • una pronación más pronunciada del pie;
  • estiramiento excesivo de la placa fibrosa encargada de estabilizar la rótula (retinalículo rotuliano interno);
  • Mala postura del hueso femoral.
¿Sabías que...? El síndrome de dolor patelofemoral afecta principalmente a corredores. Representa aproximadamente entre el 16 % y el 25 %** de todas las lesiones relacionadas con la carrera.

** Fuente: S, DiFiori JP, Burton M, Mines B. Manejo del síndrome de dolor patelofemoral. Am Fam Physician 2007;75:194-202.

Los diversos factores de riesgo

El desarrollo del síndrome de dolor patelofemoral se relaciona con varios factores de riesgo intrínsecos. En la mayoría de los casos, la debilidad del cuádriceps debido a la atrofia muscular es un factor contribuyente significativo. La debilidad de los abductores y rotadores externos de la cadera también puede considerarse un factor de riesgo importante. De igual manera, las anomalías anatómicas de la rótula, la rigidez de los isquiotibiales, la hipermovilidad rotuliana de ciertos tejidos blandos de la rodilla o los antecedentes de traumatismo o cirugía rotuliana pueden contribuir al desarrollo del síndrome de dolor patelofemoral. 

¿Sabías que...? Los riesgos extrínsecos (practicar un deporte, usar cierto tipo de calzado, etc.) a veces pueden influir en la aparición e intensidad de un SSP, pero esta hipótesis aún no se ha confirmado. 

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de dolor patelofemoral?

Los pacientes con síndrome de dolor patelofemoral describen síntomas muy específicos. Entre ellos, destacan: 

  • dolor agudo en la rodilla, particularmente en la parte delantera y/o alrededor de la rótula, que puede ocurrir al subir o bajar escaleras, al realizar actividades deportivas (correr, nadar) o en ciertas posiciones (cuando el paciente está en cuclillas o sentado);
  • una sensación de crujido en la articulación al doblar la rodilla.

¿Cómo diagnosticar el síndrome de dolor patelofemoral?

Para diagnosticar el síndrome de dolor patelofemoral, es necesario realizar una exploración clínica exhaustiva de la rodilla. Esta incluye la evaluación de la articulación afectada y permite, entre otras cosas, identificar los factores de riesgo mencionados anteriormente. 

Para que sea eficaz, un examen clínico para el diagnóstico de una GEFS debe constar de varios pasos clave: 

  • La inspección: durante esta etapa, el profesional puede evaluar, entre otras cosas, la alineación de los miembros inferiores, la presencia de asimetría del cuádriceps, la fuerza de los abductores, así como el nivel de pronación del pie;
  • palpación: el profesional sanitario busca identificar la zona dolorosa y realizar pruebas patelares para detectar la presencia de inestabilidad rotuliana u osteoartritis;
  • Exploración de los rangos de movimiento articular: este paso implica evaluar los rangos de movimiento de las rodillas y las caderas en posiciones activas y pasivas. Estos no deben modificarse en el contexto de un SFP.
  • la evaluación de la extensibilidad musculotendinosa: el profesional se interesa aquí por la flexibilidad de los músculos de los miembros inferiores (cuádriceps, isquiotibiales, banda iliotibial, flexores de la cadera y tríceps sural);
  • Pruebas rotulianas: posteriormente, el profesional sanitario realiza una serie de pruebas (signo del plano, test de deslizamiento, test de Smilie, test de inclinación patelar y test de Zohlen), con el fin de evaluar, entre otras cosas, el nivel de movilidad de la rótula.

Tras este diagnóstico clínico inicial, el profesional sanitario podría solicitar pruebas de imagen para el paciente. Esto podría ocurrir si el paciente persiste con dolor a pesar del tratamiento eficaz. Además, las pruebas de imagen pueden ayudar a identificar otras afecciones (osteocondritis disecante, anomalías del cartílago en personas jóvenes u osteoartritis patelofemoral en pacientes mayores de 50 años).

¿Cuales son los diferentes tratamientos que se ofrecen?

El tratamiento del síndrome de dolor patelofemoral se basa en un programa de rehabilitación adaptado a la situación individual del paciente. Ante todo, el reposo relativo es esencial para reducir el dolor asociado con este síndrome. Se puede realizar actividad física (como ciclismo o natación) siempre que se mantenga por debajo del umbral de dolor del paciente. Además, la aplicación local de compresas frías puede ayudar a aliviar la inflamación.

La siguiente etapa es la rehabilitación, un aspecto crucial del tratamiento del síndrome de dolor patelofemoral. Este programa, determinado mediante una exploración clínica previa, debe centrarse en mejorar el recorrido rotuliano (movimiento rotuliano inadecuado durante la movilización de la rodilla). La realización de algunos ejercicios en casa del paciente (en particular para fortalecer los cuádriceps, los abductores y los rotadores externos) suele combinarse con fisioterapia.

¿Sabías que? En algunos casos muy problemáticos, especialmente si no se observa mejoría después de 3 meses de tratamiento, se puede considerar la cirugía. Esto se determina caso por caso, después de que el profesional de la salud haya realizado una investigación más exhaustiva de las causas del SSP.

El uso del método Allyane en la rehabilitación post síndrome patelofemoral

Utilizado en el tratamiento del síndrome de dolor patelofemoral (SDPF), el método Allyane reduce el dolor y mejora el seguimiento rotuliano al abordar las inhibiciones motoras y los patrones disfuncionales específicos de este tipo de síndrome. Basado en una combinación de propiocepción, imaginería mental y escucha de sonidos de baja frecuencia emitidos por un dispositivo patentado, el método de reprogramación neuromotora Allyane es un proceso neurofisiológico que permite la modificación, corrección o adquisición de automatismos motores. Está diseñado para facilitar la rehabilitación, modificación o adquisición de un movimiento de forma rápida y sostenible, especialmente en el caso del síndrome de dolor patelofemoral.

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